Definición

La inversión es un uso de tiempo, energía o dinero ahorrado para, en vez de obtener una satisfacción inmediata, conseguir un beneficio futuro (a corto, medio o largo plazo). Económicamente ese esfuerzo se ve representado por el dinero pagado. Y es distinto del consumo privado el cual atiende las necesidades presentes de la familias.

Hay muchos tipos de inversiones. La más común y posiblemente la más importante dentro de las familias es la educación, porque aumenta la productividad, genera rentas y evita gastos innecesarios.

Hay inversiones productivas cuya finalidad puede ser remplazar material viejo, sustituir material obsoleto por otro más moderno, ampliar capacidades productivas o cumplir con nuevas reglas legales.

Para medir la conveniencia de una inversión se tiene en cuenta dos aspectos: que los ingresos que la inversión genera sean mayores que esta, es decir, que haya beneficio, y que el dinero generado por la inversión sea mayor que la inflación y el interés de una cuenta bancaria.

Las inversiones productivas suponen un incremento del capital (maquinaria, programas informáticos, patentes...), pero no implican automáticamente un incremento de la productividad, porque también es necesario la tecnología (métodos de trabajo eficaces), estrategias (saber qué se produce, para quién, cuándo, a qué ritmo, con qué finalidad...) y trabajo.

Hay otra inversiones “no productivas” o, mejor dicho, especulativas que (no siempre) pueden tener un impacto indirecto en la producción, por ejemplo, compra de acciones, deuda pública, derivados financieros, fondos de inversión, planes de pensiones, seguros, propiedades inmobiliarias y obras de arte.

El modelos más básico de contabilidad nacional iguala el ahorro (S, que viene del inglés “save”, ahorrar) con la inversión (I), es decir: “I = S”. Esta forma de expresar la inversión no tiene en cuenta la existencia del ahorro público, que es la diferencia entre la recaudación de impuestos y el gasto público. Generalmente los estados tienen déficits anuales, acumulando deudas.

Pero las inversiones en su conjunto tienen dos imperfecciones que afectan a dicha igualdad. La primera es que hay países que tienen necesidades de financiación, es decir, no pueden financiar su inversiones con el ahorro interno y tienen que pedir prestado dinero de otros países (inversiones directas para comprar empresas e inversiones de cartera para especular en bolsa), o en el mejor de los casos, hay países que ahorran más de lo que necesitan para invertir. La segunda imperfección es que el total de la inversión se divide entre inversiones planeadas (o que son usadas para su finalidad) e inversiones no planeadas (por ejemplo, exceso de producción de bienes duraderos que son almacenados sin ser usados).

En contabilidad nacional, la inversión empresarial se suele identificar con la formación bruta de capital fijo (FBCF), compuesto por activos materiales y productos de la actividad intelectual. Pero esta estrecha definición no incluye el gasto público en sanidad, educación e infraestructuras ni tampoco la compra de vehículos, electrodomésticos, ordenadores, libros y cursos de formación por parte de las familias. En España, según el Banco Mundial, en 2006 la FBCF era un 31,1% del PIB (Producto Interior Bruto), en 2013, un 19,2% y en 2015, un 20,4%. En 2014, la FBCF supuso un 23,3% del PIB mundial.

La inversión empresarial depende principalmente dos factores la renta y los tipos de interés. A mayores rentas, mayor ahorro y, por tanto, más inversión y a mayores tipos de interés, más caro son los préstamos bancarios, que son menos demandados por los empresarios para invertir.

La inversión empresarial suele aumentar o descender con el aumento o reducción del consumo privado pero a un mayor ritmo que el consumo, porque las inversiones se hacen de forma puntual para comprar activos caros que suelen usarse durante más de un año.

Una estrategia de los inversores es la diversificación especialmente en la compra de productos financieros. Dicha diversificación hace que las perdidas de ciertos proyectos puedan ser compensadas con los beneficios de otros.

Sobre inversiones, se desaconseja invertir en negocios incomprensibles para evitar estafas o decisiones ruinosas.


¿No encuentras una definición?