Definición

La liquidez son dos características relacionadas: la capacidad de que un bien sea convertido en dinero rápidamente sin perdida de valor y la capacidad que tiene un agente económico (por ejemplo, una empresa) de pagar sus deudas a corto plazo (en un año) con propiedades convertibles en dinero también a corto plazo.

La liquidez puede ser intradía (por ejemplo, las acciones pueden ser compradas y vendidas en una sesión bursátil, en menos de un día), semanal (por ejemplo, recompras garantizadas de títulos de deuda pública en Brasil), mensual (por ejemplo, ordenadores), anual (por ejemplo, solares)...

Aunque el dinero físico (monedas y billetes) es el activo más líquido, hay países donde la moneda nacional es tan débil que se prefiera el cobro en monedas extranjeras más fuertes como el Dólar o el Euro. Es decir, una moneda extranjera puede tener más liquidez que la moneda nacional. Esto ha ocurrido en Ecuador y en El Salvador (con el Dólar) y en Kosovo y Montenegro (con el Euro).

Para buscar una primera orientación de los distintos grados de liquidez de un bien o derecho, se puede leer la lista de activos tal como aparece en el balance de situación oficial del Plan General Contable, siendo los bienes menos líquidos los que se encuentran en la parte superior siendo parte del activo no corriente (por ejemplo, patentes instalaciones técnicas, bienes inmuebles...) y los más líquidos, abajo, los activos corrientes (por ejemplos, existencias, deudas de clientes, tesorería...).

En el mercado especialmente en el bursátil, la liquidez se mide por la diferencia de precio que hay entre los que quieren pagar los compradores y lo que quieren cobrar los vendedores. Cuanto menos sea la diferencia, más líquido será el bien. Esta es uno de los grandes requisitos que determinan la entrada de empresas en el IBEX-35 (en la Bolsa de Madrid).

La liquidez de una empresa tiene dos instrumentos de medida:

-El ratio de liquidez (medido en tantos por uno) que consiste en dividir los activos corrientes por los pasivos corrientes (deudas a corto plazo). Los deseable es que el resultado sea mayor que 1. Si es así eso quiere decir, en principio, que la empresa es capaz pagar sus deudas más urgente sin convertirse en un moroso. En caso contrario la empresa corre un serio riesgo de no pagar sus deudas a tiempo y sería conveniente estudiar la solvencia (la capacidad para pagar todas las deudas) de la empresa.

-El fondo de maniobra, que complementa al ratio anterior, dice la diferencia entre activos corrientes y pasivos corrientes, lo que permite estimar qué dinero es posible obtener a corto plazo para enfrentarse a problemas imprevistos o aprovechar oportunidades de negocio. Es recomendable comparar el fondo de maniobra con el tamaño de la empresa.

Estos instrumentos de medida pueden ser mejorados por otros ratios que no tengan en cuenta los existencias (porque las mercancías no siempre son vendidas). También se puede hacer un ratio que consista en dividir el dinero de la tesorería por el pasivo corriente. O incluso se puede hacer una agenda que mida la cantidad de dinero a cobrar y a pagar en función de las fechas de vencimiento. La liquidez sirve para hacer frente a picos de demanda, en los que se pueda comprar mercancía muy demandada para venderla. Algunas veces las empresas con falta de liquidez, recurren a pedir créditos o, incluso, préstamos.

Aunque la falta de liquidez es un problema, algunos negocios lo solventan mediante gran cantidad de ventas como ocurre en la restauración rápida o mediante el respaldo de un banco que garantice el pago de sus deudas.


¿No encuentras una definición?